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2/23/2010

Cartas hacia Peumayén

Querido hermano.
¿Somos el contraste de una sola vida? Como el Ying y el Yang. Porque siento que somos vida y muerte al mismo tiempo. Algo como felicidad y tristeza, juntos pero no revueltos. Me pregunto como vivirías tú en mis zapatos. Es que es casi el mismo envoltorio, ese pelo negro, esos ojos rasgados y oscuros, claro que la piel más oscura de un tiempo a esta parte (La abuela siempre lo dice en todo caso.) Pero años y espacios nos separan. Sin embargo a menudo sueño que esas cosas no impiden que estes aquí a mi lado, aconsejándome acerca de tantas cosas y enseñándome tantas otras para ser más humano y menos alienado.
Creo que hubieras hecho más feliz a algunas personas, pero como tampoco eres perfecto, habrías dañado a otras. Creo que yo he hecho lo mismo. Pero no con mucha intensidad. Porque así soy yo. Sin mayores pretensiones y pasiones más que respirar y soñar. Volverme un loco a veces y saltar a la luna para mirar como se consume este planeta azul.
Si ves a Ngenechen, el Hacedor en persona. Dile que me visite en esas huidas. Que me hace falta.

tu hermano pequeño

3/17/2009

Misterios de Asterión

Un libro impreso en 1930 cae casi ochenta años más tarde en las manos de un hombre de 22 quién se va una tarde a leerlo sentado en un banco frente a una pequeña laguna. Allí permanece hasta que se pierden los últimos rayos de sol, el hombre medita acerca de Dios, la Naturaleza, la Felicidad y Fanatismos. El hombre mira al cielo que anochece y piensa que nadie jamás pensó en ese momento que le fue otorgado. Nunca sabrá si estaba predestinado a el. Sólo sabe que sucedió y que ese momento quedará guardado en su memoria y allí vivirá hasta perderse en su solitaria existencia.

10/01/2008

Instrucciones para convivir con un loco

En honor al Gran Cronopio Julio Cortázar

Los locos andan muy despistados por la vida así que nunca hay que dejarlos cuidando pertenencias ajenas. No lloran o ríen con facilidad, les embarga siempre una serenidad que a veces suele ser molesta, una naranja o el olor de pasto recien cortado en primavera suele cambiar su semblante de una manera extraordinaria. Son cautos y silenciosos si le molestan las personas con estas caracteristicas le conviene alejarse. Hablan de sueños y prodigios, pero con una frecuencia que sólo llegan a descubrir aquellos que hicieron suya la virtud de la paciencia. Con el tiempo sabrá que encasillarlos o pretender que conoce todas sus costumbres y hábitos es muy mala idea, se llevará una buena decepción si cree que son muy buenos o por el contrario, le embargará admiración y extrañeza saber de alguna proeza cuya autoría sea de él. Lo reconocerá afuera de sus cuatro paredes llevando un paraguas negro en días en que el clima no sea confiable y notará lo interesante que es poder protegerse del sol o la lluvia según corresponda. Suelen andar descalzos en primavera y contemplar atardeceres en verano. No se sabe de locos irreverentes, se supo de uno que resulto un verdadero farsante hace ya medio siglo.
Si conoce a un loco, o tiene una una amistad con uno considérese afortunado. Serán fieles y confiables hasta que su demencia o su inevitable e irreconciliable disputa con el mundo los lleve finalmente a su perdición.

6/30/2008

Un lunes normal

Respiro, vivo. Este día lunes, casi tan pesado como siempre. Salgo de clases converso contigo. Observo los árboles mientras te espero. Hay una araucaria misteriosa mirándome. Vamos a comer, yo un yogurt, tu una manzana. Seguímos hablando. Volvemos a la facultad. Un rato en la sala de computación. Me pierdo de vista. En la Biblioteca sólo me encuentro que no puedo ocupar un computador ¡Reglas absurdas! me digo. Ofuscado llego a la sala. La actividad la hace mi grupo. Me siento un poco mal por eso. Termina el encierro. Me voy con ustedes (ellos son otros) a revisar trabajos. No hay computadores. Unos se van. Otros vamos a comer a "El sembrador". Como pasta, sabe bien. De vuelto recordamos programas de televisión estupidos. Río a carcajadas del "gato" y la "limonera". Sala de computación nuevamente. Avanzo mi disertación. Falta poco para la siguiente clase. La espera se hace incómoda al aire libre, tengo hambre. Me voy a comprar un turrón. Camino lento, aunque la profesora llegará en solo tres minutos. Comienza otra clase de dos horas. Nos vamos quince minutos antes. Esta oscuro, no te encuentro (ella es otra) despues de ver notas de informes te entrego un regalo de cumpleaños atrasado. No acostumbro a regalar, me pongo nervioso. Luego me despido de ti, de ustedes (ellas son otras) Y me pierdo en la oscuridad de la noche. El camino a casa se hace lento y pesado. Me duele la cabeza. Llego a casa pero no hablo con nadie. Tomo once en silencio. Oigo conversaciones sin ningun interés. De esas que ya me cansan. Subo a mi habitación. Cierro la puerta, las cortinas. Sobre la cama miro el techo y me quedo mirando fijo el blanco cielo raso. Me duermo.

2/15/2008

El tío Banano

Que día... mal día, promesas incumplidas y tareas pendientes. Pensamientos de sustancia corrosiva que invaden una mente paralizada.
Tomo un bus en dirección al trabajo y en los oídos dejo que la música invada cada pensamiento y lo lleve a lugares menos inhóspitos.
Después de un rato, en el trabajo me llaman a almorzar. Conversación gratis, interesante en la medida que se puede. Pero me alegra saber que me dan las gracias por estar ahi y participar. No sucede con frecuencia.
De vuelta al deber, Pablo Picasso (cómo me dice un compañero de rutinas) sigue pintando mientras por su mente confabulan fuerzas misteriosas que otorgan de forma zigzagueante; viejos arrepentimientos y nuevas esperanzas. Pasada las horas, el frío comienza a levantarse a medida que el sol ilumina con menos fuerza.
Termino el trabajo y vuelvo a casa. En el bus la gente mira mis manos manchadas en azul y negro que me fueron imposibles de sacar.
En casa, la comida me espera y yo sonrío al recordar la despedida de dos niños en el trabajo: "adios tío Banano". Sí, el tío Banano esta ya en casa, tomando su té de siempre intentando sonreír una vez más para él, esa sonrisa franca y pacífica que nadie más pudo sacarle...

5/19/2007

Cuento corto VI

Anoche se nos acercó un señor, extraño por cierto. Nos pidió monedas. Le respondimos que no teniamos. Él, extrañamente nos dió $100 a cada uno. Se marchó y nosotros quedamos perpejos. No por mucho tiempo. El caballero vuelve. Con lágrimas en los ojos para disculparse por su extraño comportamiento. Y quiere llorar. Se toca el pecho, como si le doliera algo dentro. Nos cuenta algo de su familia, un sobrino adicto y calentón. Un intento de ayuda que es inutil y la mala suerte de recibir pura mierda por querer hacerle el bien a los otros... Se va. Vuelve otra vez. Se le ve más calmado. Nos pregunta si hemos visto su autoestima y mira al cielo como buscandola en las estrellas. Despues nos platica de cosas más terrenales. Su casa, su trabajo, su padre, sus peleas. Coquetea con las señoritas presentes. Nos hace bromas a todos. Pero el frío nos llega a los huesos. Debemos irnos. En la quinta ida del señor por la esquina nos despedimos todos. Excepto al caballero de abrigo oscuro, que ya le he perdido la vista. Sólo queda el recuerdo de un extraño suceso del que había que hablar, sólo eso y $100 que guardo aún en mi abrigo. Las noches en la ciudad definitivamente son extrañas pero algo de melancolía guardan, reacias a salir a tu encuentro. Pero quizás no esta noche...

11/27/2006

Cuento corto de junio

... Anochecía cuando llegamos a un parque en el extremo noreste de esta ciudad. Nos sentamos callados en unas bancas de piedra, incómodos por un silencio inquebrantable.
-Mira hacia allá.- me dijo mientras señalando un extremo del parque.
-¿Para que?.- pregunté.
-Solo hazlo.- replicó. Torpemente y sin levantarme giré mirando en dirección al extremo señalado. Se hizo el silencio otra vez y sentí su espalda tocando la mía.
-¿Sabes?.- me dijo- Yo siempre pensé que la vida era como estamos ahora. Que siempre iba a haber alguien que cuidaría tus espaldas. Hoy sin embargo, sé que no es así. No hay nadie. Se vive siempre con el miedo de sentir en cualquier momento un cuchillo frío penetrando tu carne desde atrás.
No dije nada. Y prosiguió: .-Pero yo he sobrevivido solo a tantas cosas... Sobreviví a la xenofobia, a la violencia, a la traición, a la desesperanza... ¿Puedes sentir esas cicatrices en mi espalda? En noches como esta arden...
Y yo... yo solo atiné a llorar.

digo plaza, luces, pasos, gente, llanto y pasos... si... más pasos

Días extraños, más que de costumbre. Ayer por ejemplo, vi a un tipo extraño, decidí seguirlo. Era un tipo como yo, más o menos pequeño y de mirada triste. Iba con audifonos puestos, escuchando música, completamente desconectado del mundo. Entró a varias farmacias, supuse que estaba enfermo. Yo me pregunté quién no... Finalmente fuimos a dar a la plaza de esta pérfida ciudad. Este hombre (o niño, no pude distinguir muy bien) se sentó en la banca esperando, observando como la gente pasaba y los faroles comenzaban ya a alumbrar anunciando que el día se iba. Pasó así el tiempo... no sé cuanto, yo sólo me preguntaba que estaría pensando... Me hubiera gustado hablarle, decirle que en realidad no estaba solo y que hay cosas y gente en la vida que valen la pena. Que no se entristeciera por las circunstacias. Que esto no es más que el comienzo. Pero se cual hubiera sido su réplica. Él hubiera dicho que yo no estaba en posición de hablarle a él de esa forma, que no lo conocía y que nadie sabia quién era él en el fondo. Quizás el Dios... pero él estaba lejos ya. Hubiera dicho que habian heridas muy profundas que nadie lograba dilucidar, porque tal vez a nadie le importaba demasiado ¿A quién le importa el prójimo en estos tiempos? No, yo no estaba en posición de decir nada. Al instante el extraño se paró de la banca y se perdió entre las multitudes calle abajo...

Historia en un párrafo I

Y despertó por la mañana con una extraña sensación, la de repudio hacia la humanidad. Se incorporó y observó las manchas de sangre en la almohada.- Es molesto que los labios sangren- pensó.- pero hoy en día todo me sangra las cicatrices, el corazón, el pensamiento...
Y sin apuro se viste para comenzar un nuevo día metálico no olvidando por supuesto matar las emociones y esperanzas de ese día.

11/25/2006

Espejos y Remembranzas

Aquí va mi primera "creación literaria" Un pequeño cuento-ensayo que escribí y que me valió muy buenas críticas de mi profesor de literatura que me incentivó a seguir escribiendo hasta hoy.


En los tiempos en que sabía con certeza que vivía. Cuando solía levantarme muy temprano, y recorría los alrededores del jardín de la casa, observándolo como si fuera completamente diferente cada vez que el sol salía, cuando oía cantar a la pareja de zorzales que anidaba en los meses soleados en el patio trasero, en aquella lejana época y lugar que parecen ahora tan distantes y donde permanecen todavía el recuerdo de la infancia.
Fue en estos tiempos, en que añoré lo imposible, donde descubrí un mundo solamente mío que permaneció vivo, pero que los años fueron matando poco a poco, muy sutilmente.
Un día en aquella época, recorría la casa como de costumbre, curioseando en cada habitación entré en el cuarto de mis padres, en ese momento me percate de la presencia de mi reflejo en aquel espejo de cuerpo entero ubicado junto a la cómoda. Lo curioso no fue verme como otras tantas veces sino ver el misterio traía este espejo. Por alguna razón que el tiempo ha procurado borrar de mis recuerdos, cogí otro espejo mucho más pequeño y poniéndolo entre mis manos comencé a reflejarlo hacia el grande. Mi ojos se iluminaron producto de mi asombro, la sorpresa de ver que se revelaba ante mis ojos la existencia de mis otros “yo” que habitaban al otro lado del espejo. En ese momento creí estar completamente seguro que un gran secreto había descubierto. No dudaba que uno de mis tantos “yo” hallados por mi gracias al misterioso Truco de los Espejos me haría un gesto, quizás un saludo o una mueca o incluso un desprecio. Por mas que lo intentaba no lograba ver el final, no podía enumerarlos a todos pues al querer seguir contando mis “yo” se movían cada vez más hacia uno de los extremos por lo que concluí que eran infinitos.
Con el paso de los años, ya más “grande” recuerdo aquel incidente con cierta nostalgia mezclada con alegría. Cuestiono aquella situación de vez en cuando y creo una hipótesis acerca de que si en realidad hay otros “yo! muy diferentes unos de otros y si los hay en cantidades infinitas al otro lado del espejo y en mundos igualmente infinitos. ¿Pensarían igual todos? ¿Tendrían ellos otras virtudes u defectos de los que yo carezco? A veces me gusta pensar que todo es cierto, que en si realidad hay otros “yo” al otro lado del espejo y los invoco agregando otra pieza de estas, y me comunico con ellos no mediante las palabras sino de una forma mas secreta incomprensible para cualquier otro mortal Pero vuelvo nuevamente a la “realidad” (si es que realidad es aquello a lo que los sentidos captan como tangible) y pienso que son tonterías, que no hay nada dentro de los espejos, que todo es una simple ilusión y es en esos momentos cuando anhelo volver a aquellos días en que mi mente no solía dudar acerca de aquel mundo descubierto y culpo al tiempo por borrarlo y a la gente por destrozarlo, por enseñarme lo que ellos consideran y llaman “mundo real” y me enfado conmigo por no haber defendido hasta el final aquel lugar secreto en donde todos los mundos son infinitos.

Lo que ha marcado mi vida son situaciones y momentos que para muchos suelen ser muy pueriles y tal vez demasiado vagos. Pero en aquel tiempo, el mundo no giraba a mi alrededor, al contrario, era yo quien con mi propia perspectiva giraba alrededor del mundo, desentrañado misterios que nunca nadie buscó, tal vez porque nadie sabía que existían.